Oscar Piastri espera que los quebraderos de cabeza por las llamadas ‘reglas papaya’ de McLaren sean ya cosa del pasado. El código de conducta para los pilotos de McLaren estuvo en el punto de mira con frecuencia durante 2025, sobre todo después de que el australiano en Monza recibiera la orden de ceder posición a su compañero de equipo Lando Norris. Piastri, en general, está satisfecho con las normas de su escudería, pero coincide con su jefe de equipo, Andrea Stella, en que el equipo debería racionalizarlas.
El jefe de equipo de McLaren Andrea Stella ya lo confirmó: también en 2026 volverán a aplicarse las ‘reglas papaya’. La escudería británica quiere así dar a Lando Norris y a Oscar Piastri —al igual que durante su pulso por el título la pasada temporada— las mismas oportunidades para pelear por victorias y por el próximo campeonato. Aun así, el jefe italiano reconoció que el equipo debe simplificar un poco esas ‘reglas’.
«Una buena decisión», dice Piastri durante la sesión de medios en el McLaren Technology Centre a principios de febrero. «Probablemente nos causamos dolores de cabeza innecesarios en algunos momentos el año pasado (con las ‘reglas papaya’, nota de la redacción)». En particular, el episodio durante el pasado GP de Italia —cuando a Piastri se le dio la orden de equipo de ceder su segunda posición en la carrera a Norris— recibió muchas críticas. Aun así, el australiano sigue siendo partidario de las ‘reglas’. «Como principio general y forma de competir aporta muchas cosas positivas. La cuestión es: ¿cómo podemos afinarlo para asegurarnos de que siga aportando únicamente cosas positivas?»
Sin trato preferencial
En varias ocasiones la pasada temporada se dijo que Norris habría recibido un trato preferencial por parte de McLaren mediante las ‘reglas papaya’. Según Piastri, eso no es así. El australiano insiste de nuevo en que el año pasado tuvo una «oportunidad justa» en la pelea por el título. «Y espero que eso siga exactamente igual», afirma el piloto. «Eso no quiere decir que ciertas cosas no podrían haberse gestionado mejor el año pasado. Creo que fue evidente para cualquiera que lo siguió. Pero en ningún momento tuve la sensación de malas intenciones, ni de momentos en los que pusiera en duda las intenciones detrás de las decisiones.»







