Jan Lammers: “Al comienzo de su carrera a René a veces se le decía que todo era gracias a su padre, pero llega un punto en que ya no es por su padre, sino a pesar de él. Porque hoy en día tener mucho dinero es algo muy relativo. Hay, por ejemplo, gente para quienes el dinero no es un problema: compran su asiento y vuelan en jet privado a todas partes. En la Fórmula 1 tenemos a Lance Stroll, pero en la cantera hay unos ocho pequeños Lance Strolls en camino. Así que cada vez resulta más difícil distinguirse por talento. Hasta ahora hemos podido competir con normalidad, pero eso se vuelve exponencialmente más difícil. No nos queda ni un euro. Más aún: corremos jadeando tras el caballo.”
– Antes ya se habló brevemente de Max Verstappen, de su papel como ejemplo y modelo a seguir. ¿No resulta, en cierto sentido, también más complicado porque las empresas, en primera instancia, quieren asociarse con Max?
René Lammers: «No, para nada. Max ha ampliado la dimensión del deporte en los Países Bajos. Eso solo nos beneficia. Los patrocinadores quieren invertir más en el automovilismo por los éxitos de Max.»
Narrativa
Jan Lammers: «Lo que sí noto es que muchas empresas presumen de apoyar el talento joven, pero luego hacen un análisis coste‑beneficio. Bueno, eso, claro, nunca va a funcionar. Cuando una empresa apoya talento joven requiere una visión a largo plazo. Y entonces, si todo va bien, al final obtendrás mucho más. El apoyo al talento joven en la fase inicial es más narrativa y muestra el carácter y los principios de la compañía. En cualquier caso, no hay que entrar por la ganancia a corto plazo.»







