– Jan, ¿miras con sentimientos encontrados hacia el último GP de los Países Bajos el 23 de agosto, acaso es el fin de una era?
Jan: “A mí me invadirá emoción y melancolía, igual que a otros implicados y al público. Personalmente, está bien. Este año cumplo 70. Envejecer es un lujo, así que lo disfruto. Pero envejecer también significa que te vuelves cada vez menos relevante y puedes aportar menos. En realidad, este momento me parece correcto. Porque imagina que el GP de los Países Bajos siguiera muchos años más; dentro de un par de años acabarían diciéndome: ‘Jan, ya empiezas a decaer un poco’. Pero, en serio: entonces sería lógico que en algún momento buscaran a alguien de una generación más joven con otra dinámica. Para mí, esto se siente como un cierre lógico.”
‘De eso estamos orgullosos’
– ¿Hay, después de todo, cierta sensación de arrepentimiento por la decisión tomada de no organizar más F1 tras esta temporada?
Jan: “En primer lugar, no fue mi decisión. ¿Arrepentimiento? Creo que no va más allá de la pena. A mi juicio, no se puede exigir a organizaciones privadas que asuman riesgos financieros de ese calibre. Así que, si hablamos de arrepentimiento, quizá ahí podría haber margen por parte del Gobierno. El primer ministro Mark Rutte fue el primero en decir que teníamos que mantenernos por nuestras propias cuentas. Pues lo hemos hecho, y de eso estamos orgullosos.”
“Pienso que la mayor pérdida será para el municipio de Zandvoort y para toda la región. Una localidad costera vive y prospera por su atractivo. En ese sentido, Zandvoort ha ganado en los últimos años algunas estrellas. Gracias al Gran Premio hemos tenido la oportunidad de lanzar al mundo hermosos planos aéreos de Zandvoort. Pero insisto: la decisión se tomó desde una perspectiva empresarial y de negocio, no por razones nacionales o políticas.”







